Más allá de dar las gracias. Te las daría el resto de mi vida. Aunque solo fuera porque eso implicaría que el resto de mi vida la compartiría contigo. Daría las gracias al baloncesto por unirnos, a nosotras por esforzarnos, a ti por esperarme, por entenderme, por ayudarme, por reñirme, por enfadarte, por enfadarme, por sonreírme, por cogerme, por no dejarme caer, por apretarme las tuercas, por tus consejos, por tus cookies, por tus chaquetas cuando hace frío, por todo. Pero en vez de perder el tiempo en eso, después de nuestro primer "grac...que?", prefiero gastarlo en hacerte sentir igual que tú haces en cada momento, con cada una de esas cosas. Esa es mi forma de devolverte todo lo que haces por mi. De seguir creciendo a tu lado y seguir haciéndonos.
Ahora, escúchame. Está es mi carta de amor.
Tengo miedo, cariño. Tal vez por eso escribo aquí. Por eso y porque así tendrás algo que hacer mientras estudio. No quiero que te vayas. Quiero que seamos una. Para siempre. Se que es pronto, siento que todo esto vaya tan deprisa, como también tal vez siento haberme cruzado tan pronto en tu vida. No se si estás preparada para esto. Para mi es una decisión muy importante, tal vez más de lo que debería. Pero ya sabes como son las cosas. Y es que te elijo a ti. Sin pensármelo. Pero quiero saber que tu también me eliges a mi -dentro de unos límites-. Aunque nunca te haría pasar por algo así. No tienes ni que planteártelo. Sólo quiero saber que las dos estamos en la misma página. Esa del libro que empezamos a escribir -o empezaste- un 26 (casi28) de febrero de 2011.
Te amo.
"Si me das a elegir... Me quedo contigo".
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